Portafolio · 2026-10-12
El comercio Colombia-Venezuela podría llegar a US$1.600 millones en 2026, impulsado por la licencia 57 de la OFAC y reformas aduaneras venezolanas. Se espera mayor flujo financiero y simplificación de trámites, aunque persisten sanciones y requisitos de licencias.
El reciente anuncio de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana indica que el comercio bilateral entre Colombia y Venezuela podría alcanzar los US$1.600 millones en 2026, impulsado por un crecimiento del 18 % en las exportaciones colombianas durante los primeros ocho meses del año. Este aumento se sustenta en la flexibilización de algunas sanciones de la OFAC, en particular la licencia 57 que permite operaciones financieras con bancos venezolanos, y en reformas regulatorias venezolanas que simplifican los trámites aduaneros y buscan atraer inversión en sectores como hidrocarburos y energía.
Para los importadores colombianos, la mayor disponibilidad de canales de pago y la digitalización de los procesos aduaneros en Venezuela reducen riesgos operacionales y pueden acortar los tiempos de nacionalización. Sin embargo, persisten limitaciones vinculadas a las sanciones estadounidenses que siguen vigentes y a la necesidad de obtener licencias específicas para determinadas transacciones. Los exportadores venezolanos, por su parte, podrían beneficiarse de una mayor demanda de productos colombianos, aunque deberán adaptarse a los requisitos de la DIAN y a los controles de la OFAC para evitar sanciones.
Los sectores que históricamente han tenido presencia en la balanza, como siderúrgico, autopartes, cemento, alimentos y retail, podrían ver oportunidades de expansión, mientras que nuevos ámbitos como la energía y la tecnología podrían abrirse a inversiones conjuntas. Las empresas interesadas deberán revisar la clasificación arancelaria de los productos, validar los requisitos normativos (INVIMA, ANLA, entre otros) y asegurarse de contar con la documentación de respaldo para las licencias de la OFAC.
En síntesis, el escenario apunta a una mayor interacción comercial y financiera entre ambos países, pero exige una planificación cuidadosa para cumplir con la normativa internacional y local. Quienes importan a Colombia, particularmente desde China, deberán considerar estos cambios al estructurar sus cadenas de suministro, pues la apertura de la frontera venezolana podría ofrecer alternativas de abastecimiento o de tránsito que impacten costos y tiempos de entrega.
Leer la nota completa en Portafolio
Nivexa S.A.S. · Cra. 7 #1 Norte-28, Popayán, Cauca, Colombia · WhatsApp +573001197816 · NivexaImports@gmail.com · Lunes a viernes / 8:00 – 17:00 · Contacto · Noticias